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Análisis del Volvo s80 D5
La marca sueca revisa su berlina más grande, poniéndola al día con ligeros retoques en su estética y un motor nuevo que eleva su potencia y sus prestaciones.

Las variaciones en su imagen externa son más bien escasas. Volvo ha retocado su parrilla central levemente, ha aumentando el tamaño del logotipo frontal y ha hecho más visibles las letras que componen su nombre en el portón del maletero.
En su interior se ha buscado dar un toque más moderno, incluyendo perfiles de aluminio en los relojes del cuadro de instrumentos, e inserciones metálicas en la consola central, el volante y la palanca de cambios. Los asientos de cuero deportivos (opcionales) mejoran la comodidad y la sujeción lateral.
Donde si hay cambios es debajo de su capó, su nuevo propulsor D5 construido en aluminio, con 5 cilindros en línea e inyección directa, monta dos turbocompresores secuénciales de diferente tamaño, lo cual unido a la gestión electrónica, elevan la potencia a 205 CV a 4.000 revoluciones por minuto y con un par motor de 420 Nm.
Dispone de dos modalidades de cambio, automático o manual, ambos con seis velocidades y tres tipos de suspensión: confort, sport y automático.
Si hay algo que caracteriza a Volvo es la seguridad y su buque insignia en el segmento de las berlinas está equipado con todo tipo de sistemas: SIPS (patentado por la marca sueca) sistema de protección contra impactos laterales, ABS, multitud de Airbags en todas posiciones, WHIPS (previene el latigazo cervical), IDIS (sistema que ayuda a evitar distracciones en la conducción), freno eléctrico de aparcamiento, sistema de anticipación de frenado, por ejemplo.
En el apartado de los consumos, esta berlina gasta en un ciclo mixto 5,8 litros con un cambio manual, mientras que el modelo con cambio automático lo incrementa hasta los 6,7 litros a los 100 Km. Las emisiones de CO2 se sitúan en 151 g /Km.
Su precio de partida es de 34.130 euros.
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