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¿Cómo funciona la suspensión magnética?
Delphi Automotive ha sido la encargada de desarrollar la primera aplicación industrial de un fluido cuya viscosidad varía ante la presencia de un campo magnético y lo ha denominado MagneRide.

Con este fluido en lugar del habitual de los amortiguadores, la resistencia al movimiento de este elemento se puede modificar hasta 1.000 veces por segundo.
El tiempo de respuesta se ha reducido hasta en diez veces sobre los sistemas de amortiguación variable en los que se modifica el paso del aceite mediante electro-válvulas. Cuenta con otra ventaja y es que va acompañado de un control electrónico más preciso.
La variación en la dureza del amortiguador es continúa entre dos límites (no tiene posiciones fijas), depende de la intensidad del campo magnético que se le aplica aunque no de forma directamente proporcional, controlándose en relación a los impulsos que se reciban de la carretera y la forma de conducir, la amortiguación se adapta de forma optima a estas dos variables.
Lo cual nos lleva a conseguir un tacto más confortable del vehículo o un manejo más deportivo del mismo.
Debido al nivel más bajo de fuerza de amortiguación en la posición básica, se utiliza totalmente la capacidad de los muelles, obteniendo, mayor comodidad en la conducción para distancias largas o pavimentos irregulares. Si la conducción es más deportiva, la amortiguación comporta un manejo más ajustado y aumenta el control sobre el coche, eliminando la tendencia al vuelco de la carrocería en los giros.
Otra ventaja es la escasa cantidad de energía que demanda este sistema.
Delphi lo sitúa en una media de 5 vatios de capacidad eléctrica (25 máximos) por amortiguador.
Este sistema necesita el mismo espacio que uno convencional, pudiendo suministrar Delphi el sistema completo semi-activo con amortiguadores y barras, incluyendo sensores y unidad de control.



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