Ferrari, sólo con oír su nombre muchos aficionados al motor levantan la cabeza y comienzan a prestar atención. Y es que la marca del “caballino rampante” es una de las más prestigiosas del mundo del automovilismo.
Fundada en 1939 por Enzo Ferrari con el fin de organizar carreras para sus amigos, enseguida se hizo un hueco entre los mejores. Durante la Segunda Guerra Mundial el creador de la marca trasladó su sede desde Modena a la famosa fábrica de Maranello, era el exitoso comienzo de una marca de leyenda. Aunque en un principio Ferrari nació con vocación exclusivamente competitiva, Enzo enseguida se dio cuenta de que para sobrevivir a los enormes gastos que ocasionaban las carreras, era necesario expandir los negocios hacia los coches comerciales.
Así, durante los primeros años de Ferrari, los mejores diseñadores italianos crearon coches exclusivos que diferenciaban a la marca transalpina del resto. Su primer coche comercial fue el Ferrari el 125 S del año 47, sin embargo, su primer gran éxito de ventas fue el modelo 212, que marcó un punto de inflexión en el diseño de las carrocerías de la casa.
Pero Ferrari no destaca solamente por sus exclusivos coches, desde que disputa carreras en la Fórmula 1 se ha distinguido por ese carisma especial que únicamente la marca italiana puede transmitir a sus pilotos. Hombres como Schumacher, Lauda o el reciente campeón Kimi Raikkonen han convertido el rojo de Ferrari en un sinónimo de la palabra ganador.
Por: Carlos Carrasco
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