¿Cómo ahorrar con un coche eléctrico?

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El sector del automóvil se encuentra inmerso en un proceso cambio de ciclo, tanto a nivel tecnológico como de hábitos por parte de los consumidores. Como consecuencia de la crisis sanitaria se han abierto dos escenarios. El primero que ha visto cómo se han reducido las ventas de coches nuevos (aunque han subido los de segunda mano), pero, sin embargo, como medida de protección frente al virus se han incrementado los viajes en vehículos particulares. Y segundo, la venta de coches nuevos está orientándose hacia la adquisición de coches eléctricos (o híbridos, en su defecto), en donde algunos expertos auguran un enorme crecimiento. Como consecuencia directa, varias empresas están posicionándose en esta parte del mercado. De hecho, ya existen modalidades de seguros diseñados especialmente para coches eléctricos.

¿Cómo ahorrar con un coche eléctrico?

Si usted está en esta posición de cambiar de coche y adquirir un vehículo eléctrico tendrá varias preguntas en mente, aunque, seguramente, todas confluyan en una: ¿se puede ahorrar dinero con la compra de un coche eléctrico? La respuesta no debe darse únicamente a la comparativo de los precios, sino a largo plazo, ya que todo coche debe contar con un seguro, con un mantenimiento y con unos gastos como la gasolina (o diésel) o, en este caso, la electricidad. Lo que sí está claro es la ayuda a la conservación del medio ambiente. Los beneficios ambientales son evidentes con el uso de un coche eléctrico. Se contribuye a mejorar el problema de la contaminación. Asimismo, otro beneficio directo está en recibir una subvención a la hora de invertir en un coche eléctrico. No sólo eso, sino a futuro, también. El impuesto de circulación no debe abonarse. No es mucho dinero, pero siempre es una ayuda a nuestro bolsillo.

Menos costes de mantenimiento

Lo que no es beneficioso para nuestra economía es el precio de compra de un vehículo de estas características. El coste es más elevado en comparación a un coche tradicional de gasolina o diésel. El lado bueno de este tipo de compras está en el largo plazo, en donde suele compensarse esta diferencia. Es decir, aparte de los impuestos, el coste del combustible suele ser más económico y el mantenimiento también es mucho menor (menos piezas, no hay cambio de aceite…). En estos aspectos es donde suele estar ese beneficio para el bolsillo. E incluso en estos tiempos donde sube la electricidad. Si comparamos directamente con el precio del combustible, también hay una ganancia. Quizá el problema lo encontremos a la hora de buscar un punto de recarga. De momento, no hay muchos, aunque el sector espera un fuerte impulso en este sentido en los próximos años.

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Categorías: Ecológicos


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