
La aparición de un e-mail sospechoso, entorno al caso de espionaje más grave de la Fórmula 1 que se recuerde en los últimos años, puede ser la clave para averiguar si Mclaren Mercedes es victima de su jefe de diseño, Mike Coughlan, o, en realidad, está envuelta de los pies a la cabeza en el escándalo, versión mucho más creíble, no obstante en las últimas semanas reiterara su inocencia en todos los medios.
Todos los que creían que las especulaciones que se estaban dando en los último días, eran para desestabilizar a Mclaren y a sus pilotos, deberán reconsiderarlo, tras averiguarse otras pruebas palpables de la culpabilidad de la escudería inglesa en este acontecimiento, que cada día, nos muestra los enredos y conspiraciones que hay en el mundo del automovilismo, que según muchos, no tenía nada que ver con respecto a otros deportes, contaminados por el dopaje (ciclismo), el dinero (fútbol) o por los amaños arbitrales y demás estafas varias, presentes un poco en todas las competiciones deportivas.
Es evidente, que actualmente, ningún deporte (si todavía es posible llamarlo así) se salva de la «oscuridad» que envuelve este mundo, y a la que hemos visto crecer en los últimos años (lo sucedido en F1 es una prueba evidente de ello).
Así que, el próximo jueves 26 de julio, Mclaren Mercedes tendrá una posición mucho más delicada, en su comparencia ante la FIA, que quiere zanjar el asunto de la forma más rápida posible, para que el tema del espionaje quede sólo en los recuerdos.
Y es que, cuando parecía que todo iba a acabar con una posible ligera sanción por tener entre sus filas, al jefe de diseño espía, aparece un e-mail, en el que Nigel Stepney, jefe de mecánicos de Ferrari, habría comunicado a Mike Coughlan el funcionamiento del fondo plano del Ferrari F2007. Y “casualmente”, la escuderia de Ron Dennis presentó una reclamación oficial en la primera carrera del año en Australia, que provocó un cambio de normas en las verificaciones de esta parte del coche, perjudicando a los Ferrari.
Ahora sólo queda ver la reacción del equipo Mclaren, ante esta nueva acusación (esta vez con pruebas reales) que sitúa al universo de la Fórmula 1 en el abismo, y que nos muestra que hay algo corrompido en el mundo de los deportes que necesita una revolución.