Mazda renueva su modelo CX-7

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El modelo de Mazda que hoy os traemos a nuestro blog del motor lleva fuera de Japón dos años y disfruta de una suerte dispar, mientras su aceptación ha sido buena en el mercado americano, en Europa más bien ha pasado desapercibido. La empresa japonesa ha decidido lavarle la cara e incluir un motor diésel entre sus propulsores para ver si consigue alzar el vuelo en el competitivo segmento donde se haya incluido.

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Mantiene su mezcla entre coupé, SUV y monovolumen pero ha recibido ligeros retoques estéticos como: una parrilla frontal rediseñada, nuevos paragolpes de aire más desenfadado y unas nuevas llantas de aleación de 19 pulgadas. Lo que Mazda no ha alterado son sus medidas externas con 4,68 metros de largo, 1,87 de ancho, 1,65 de alto y una distancia entre ejes de 2,75 metros.

Los ingenieros de la firma japonesa han trabajado duro en aislar de ruidos el interior del CX-7 y  dotarle en general de mejores materiales y acabados más cuidados. Su habitáculo es generoso y en él pueden viajar cómodamente 5 personas. En el salpicadero podemos destacar la nueva pantalla informativa, la mayor calidad del GPS integrado, un nuevo equipo de sonido capaz de leer archivos comprimidos y tecnología Bluetooth.

En cuanto al apartado de seguridad el Mazda CX-7 dispone de un dispositivo para ayuda al aparcamiento, más de seis airbags de última generación, control de estabilidad, una nueva dirección asistida variable y de un nuevo sistema de alerta mediante luces cuando se frena de forma muy brusca.



El nuevo propulsor diésel es un 2.200 cc DISI que incluye la última tecnología de inyección common-rail y es capaz de entregar 173 CV de potencia a 3.500 revoluciones con un par máximo de 400 Nm desde 2.000 vueltas. El propulsor mueve las generosas dimensiones del CX-7 de forma ágil y con un consumo medio de 7,5 litros cada 100 kilómetros, muy ajustado para un coche de sus características. Cuenta con la tracción total “Active Torque-Split All-Wheel Drive patentada por Mazda, un tipo de tracción no permanente, que mientras no sea necesario mandará toda la fuerza al eje delantero (de esta forma ahorra combustible) y si la situación lo precisa es capaz de repartirla al 50% entre cada eje (en un caso de pérdida de adherencia).

La versión más alta de gama, el CX-7 Turbo con motor de gasolina de 270 CV tiene un precio de 40.150 euros, por su parte el CX-7 diésel más caro cuesta 37.200 euros.

Imagen sujeta a licencia CC

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